Inicio | Comunicado del rector | COMUNICADO DEL RECTOR |OCTUBRE 2018

COMUNICADO DEL RECTOR |OCTUBRE 2018

Rector_IEE_Comunicado
"Hay hazañas de la humanidad que se escriben con barcos y espadas, pero atrás de ellas están otras, no menores, que se escriben con el alma, el intelecto y la razón."

Playa del Carmen, Quintana Roo, a 1 de octubre de 2018

Estimada comunidad IEE:

La sociedad actual tiene en poca estima a los pensadores y científicos, antes bien enaltece en sus historias a los guerreros, conquistadores o gobernantes. Por eso cuando se celebra el Día de la Raza, se habla de Cristóbal Colón, de su asombrosa travesía, del descubrimiento de un nuevo mundo, de los hermanos Pinzón, de la Niña, la Pinta y la Santa María, y hasta del famoso grito de “tierra a la vista”. Pero prácticamente nadie le concede mérito a un personaje que fue clave en el descubrimiento de ‘las Indias’: Enrique el Navegante.

¿Vino alguna vez Enrique a América? No. De hecho comparado con los marinos de la época navegó muy poco. Nació en la familia real portuguesa en 1394, fue hijo y hermano de reyes (su papá fue Juan I de Portugal) y luego de la conquista de Ceuta se convenció de que el futuro estaba en la navegación. Creó la cátedra de medicina en la Universidad de Lisboa y se le consideraba el mayor matemático de su tiempo; también aplicó el astrolabio (instrumento que permite determinar la altura de los astros) a la navegación e inventó las cartas planas.

Pero su mayor logro fue la fundación de la Escuela de Sagres, que dio un impulso determinante a la ciencia náutica. Levantó una fortaleza que funcionó como centro de investigación y producción sobre la navegación, contó incluso con un astillero propio. Astrónomos, geógrafos, navegantes, cartógrafos y cualquiera de toda Europa que pudiera aportar conocimientos sobre la mar, encontró en Sagres refugio y financiamiento; Enrique morirá allí mismo en 1460, antes de que Colón toque América, pero dejándole la ciencia necesaria para hacerlo.

Hasta ese momento la navegación no era muy distinta de la de tiempos de los romanos muchos siglos atrás: se navegaba a cabotaje, es decir, sin perder de vista nunca la costa, y la principal fuerza de tracción eran los remos. Además del astrolabio aplicado a la navegación y de las cartas planas, Sagres entregará muchas más innovaciones, entre ellas la invención de la carabela, un nuevo tipo de barco muy maniobrable y muy velero, que podía aprovechar los vientos bajo cualquier condición, permitiendo afrontar larga rutas sin necesidad de los remeros.

A partir de Sagres las hazañas en la mar de los portugueses son muchas e importantes: se adentran en el Atlántico y tocan la isla de Madeira, luego descubren las islas Azores; pasan el temible cabo Bojador (del árabe Abu Jatar: el padre del peligro) en el norte de África y encuentran que, mar adentro, otros vientos permiten navegar hasta lugares nunca antes soñados; hay que encontrar las rutas. Cuando los turcos cierran el paso a Oriente por el Mediterráneo, las especies (clavo, pimienta, etc.) de la India y China quedaban obstruidas para los europeos, así que era menester encontrar otra ruta.

Castilla también es una potencia naval que lanza exploraciones desde sus puertos del sur aplicando las aportaciones de Sagres: bajo la bandera de Portugal Vasco da Gama intenta encontrar la ruta ‘de las especias’ por el sur de África y la encuentra a través del Cabo de Buena Esperanza. Bajo la bandera castellana Cristóbal Colón y sus tres carabelas lo intentarán cruzando el Océano Atlántico y no la encontrarán. Con lo que toparon fue con un nuevo continente: América. Vendrá luego la primera vuelta al mundo y la exploración de todos los mares.

El descubrimiento del nuevo continente fue de España y de Colón sin duda, pero con la aportación fundamental de Sagres y de Enrique el Navegante. Hay hazañas de la humanidad que se escriben con barcos y espadas, pero atrás de ellas están otras, no menores, que se escriben con el alma, el intelecto y la razón.

Salvador Leaños

SOLICITA INFORMACIÓN
Recomienda